miércoles, 26 de agosto de 2009

Bonitos 29


Se que tengo 29 años...

porque empiezan a dolerme las rodillas cuando salgo a correr
porque salgo a correr como un deber, no como un placer
porque ya no me es posible vivir a base de tacos, papitas con chile y pingüinos sin que mi cintura lo resienta, o mi grastritis me lo recrimine
porque las injusticias de la vida ya no me lo parecen tanto
porque paso el día con un montón de gente que apenas conozco y que difícilmente significa algo para mí
porque mi vida empieza a los viernes en la tarde y acaba los domingos en la noche
porque sin importar cuanto lo disfrute, no puedo evitar ver de reojo la hora y pensar en lo cansada que estaré mañana
porque cuando veo a los hermanos menores de mis amigas no puedo evitar decir "qué grande estás! yo te conocía desde que eras así!", haciendo un gesto con mi mano
porque a veces (sólo a veces) prefiero dormir a coger
porque mi tocador se llena de cremas y mi vida de rutinas

Benditos 29 años. Me gustan.

viernes, 14 de agosto de 2009

Déjà connue




La había visto antes por ahí. Desde la primera vez que la vi algo raro pasó. No es que yo crea en el amor a primera vista, creo más bien en lo que mi cuerpo me dice y en ese momento la reconoció, no se de dónde ni de cuándo, sólo tuve la certeza de que ella fue un alguien para mi, aunque no lo recuerde.


El otro día me la topé en el baño. El estómago y el corazón me dieron un vuelco. Ni siquiera se su nombre, ni quién es y su presencia me agita las tripas. Bonita chingadera.


¿Por qué me están pasando estas cosas? ¿Por qué la Vida, Dios o Yemayá me ponen enfrente situaciones como esta? ¿Son mensajes o simples casualidades...? Dejaré que la Vida, Dios o Yemayá me lleven por donde tenga que ir.


P.D. Miss Tentación pasó de la insistencia al hostigamiento -agh-. Ahora cambió la estrategia y me está dando "conellátigodesudesprecio" esperando que mi debilucho y facilón ego extrañe los piropos y los levantones y afloje las piernitas. Doble agh. Con lo que me molesta que traten de manipularme. Lo peor es que en el fondo, muy en el fondo -aquí entre nos- medio funciona. Qué puedo decir, me gusta la mala vida.

martes, 28 de julio de 2009

Antojada


Me cuesta compartirme, siempre ha sido así. No me gusta que cualquiera me toque sin que yo lo permita o desee. Es una cosa de confianza producto seguramente de algún trauma infantil olvidado, dirían los especialistas.


Si ser acariciada es difícil, ni hablar de andar juntando mis labios con otros labios. Simplemente no sé besar porque sí -por eso reencarnaré en una piruja sin ataduras corporales-. Lo malo es cuando el deseo anda por ahí, haciéndome cosquillas en la entrepierna y venciendo mis barreras físicas. Me entran las ganas de tocar, de morder, de lamer, de dejarme hacer.


Me invaden los antojos. Antojo de besar sus labios, sólo por probar, sólo por ahogar las ansias de mi cuerpo y terminar (¿empezar?) con esto de una condenada vez. No lo haré, sé bien que no, pero qué ganas, qué ganas...

jueves, 23 de julio de 2009

Rodillas débiles


Maldito ego, es tan débil. No necesita de gran cosa para sentir que se le aflojan las piernas: una mirada, un par de palabras bonitas. Esta semana mi ego ha recibido demasiados piropos como mantener la cordura, y lo peor es que no sé si es una cuestion de vanidad o una consecuencia de la rutina.

Todo empezó con aquel baile inofensivo. La verdad es que la dejé hacer, la dejé acercar su cuerpo al mío en medio de la música y todo bajo la excusa de que su gusto no es correspondido y de que un baile no significaba más que un "pequeño obsequio". Sólo empeoré las cosas. Su insistencia es mayor que antes y entre mi calentura, la ausencia de Ella ahora que está de vacaciones -de su trabajo y de mí-, y las rodillas débiles de mi ego, me ha costado un enorme trabajo resistirme. Sería tan fácil... y tan asquerosamente deshonesto.

Ya lo dije, mi alma es de piruja, no de infiel.

Bendita sea el agua fría.

martes, 21 de julio de 2009

Expectativas




Eran las 2 a.m. Me despertó una punzada en el estómago, dolorosa como un puñetazo. Mi ella de ese momento estaba con un él. Sentía dentro de mi las quemaduras de los celos. Sabía que él la estaría acariciando y besando -era una de esas lesbianas a las que les encanta coger con hombres pero no pueden enamorarse de uno- y que no había nada que yo pudiera decir o hacer, después de todo sólo éramos amantes sin compromiso.


Cegada por los celos -estúpida de mí- le llamé. Por supuesto no contestó.


Me hervía la sangre. Estaba furiosa y desolada a la vez. Tenía la esperanza de que el vernos a diario, salir a diario, coger a diario le impidieran tener deseos de coger con alguien que no fuera yo. Una cuestión de expectativas.


Fue la noche más larga y espantosa de mi vida.

viernes, 17 de julio de 2009

Tentaciones




Esta noche descubrí la fórmula de la infidelidad: un par de cuerpos, un poco de vino, un tanto de deseo y muchas ansias de sentirse deseada.


En realidad fue algo inofensivo, sólo bailamos, pero su manera de tocarme, de rozar mi pecho con el suyo, de recargar su cadera en la mía con el pretexto de la música, de aspirar mi aroma discretamente, de admirar mis ojos bajo la luz de la luna... Me sentí hermosa, apreciada.


Hubiera sido tan fácil. Ella decidió no acompañarme -porquenosomossiamesas- dejándome a merced de mis debilidades y de la tentación que las caricias en el ego significan.


Desearía desenchufarme las ganas de las querencias.

domingo, 12 de julio de 2009

AcosaDOR




Yo no sé que hago, pero de algún modo, siempre atraigo a los acosadores -sí, DORES, no DORAS, si no no me estaría quejando-. Un día como cualquiera estaba tranquilamente trabajando cuando recibí un email de un hombre desconocido saludándome y preguntándome cómo estaba. Sabiendo que no lo reconocería por su nombre, me especificó quién era -"el altote que te saluda"-. Me extrañó un poco pero le contesté que todo bien y que en qué podía ayudarle -o sea, ¿qué se te perdió por aquí?-.

Cabe mencionar que en mi trabajo soy seria y reservada. Saludo con cortesía pero es todo. No me gusta quedarme a platicar por ahí. Había notado que él era, digamos, peculiar. Trataba de sacarme plática pero de una forma medio hostigadora, medio, ¿cómo decirlo amablemente? No sé, rara.

Al poco tiempo de mi respuesta recibí otro email lleno de faltas de ortografía preguntándome por qué soy seria/cortante/poco platicadora -que alguien hable con él, es una pésima idea tratar se acercarse a alguien agrediéndole- y afirmando que le gustaría ser mi amigo y conocerme.

Por obvias y lesbianas razones no tenía, ni tengo, ni tendré las más mínimas intenciones de salir con él, pero no sabía cómo decirlo amablemente, así que demoré mi segunda respuesta. Media hora después recibí otro email en los mismos términos, con las mismas insoportables faltas de ortografía pero hablándome de usted. Tampoco lo contesté. Una rato más tarde otro más, pero ahora disculpándose por ser tan directo/atrevido e insistiendo en sus deseos de ser mi amigo y de tener mi número telefónico.

Cuatro emails en dos horas. CUATRO. Al buen entendedor pocas palabras. Me decidí a detener su insistencia mandándole amablemente por un tubo y explicándole que la amistad surge con el trato, no se busca. El colmo, se ofendió. Me mandó un último email –ahora más breve- disculpándose nuevamente y diciendo que entendía –seguro- mis razones.

Me lo topé horas más tarde y me miró con expresión herida. ¡¿Quién te pidió que te acercaras completo desconocido?! Quisiera que se me notara más lo lesbiana.


Ahora que ya no soy amable y lo evito busca cualquier momento -por absurdo que sea- para sacarme plática y hacer surgir esa mentada amistad, supongo.


Chingado. Cavé mi propia tumba.