Once de la mañana. Estoy sentada en mi cubículo concentrada en mis pendientes. De pronto un roce. Un simple roce. Se acerca a -no lo recuerdo claramente- preguntarme/pedirme/decirme algo del trabajo y durante un segundo que parece eterno acaricia "accidentalmente" mi brazo con el suyo.
Una descarga recorre mi piel alcanzando mi entrepierna, erizando mis pezones.
Viajo a miles de kilómetros al lugar donde sus manos y labios me llevan...
y sin embargo, de regreso en la realidad, mi corazón sigue en el mismo lugar.
"¿Dónde estás, tierra de mi corazón? No es que yo esté llorando, el río se desbordó. ¿Dónde estás? Yo soy sólo un pasajero, tierra de mi pensamiento conmigo vas". Tierra de luz. Lila Downs.
El milagro de existir,
el instinto de buscar,
la fortuna de encontrar,
el gusto de conocer.
La ilusión de vislumbrar,
el placer de coincidir,
el temor a reincidir,
el orgullo de gustar.
La emoción de desnudar
y descubrir, despacio el juego,
el rito de acariciar
prendiendo fuego.
La delicia de encajar
y abandonarse,
el alivio de estallar
y derramarse...
¿Y el amor?