lunes, 14 de febrero de 2011
Intoxicación por oxitocina
Por un momento fue como regresar a casa, como acariciar el sol con los dedos.
"You’re like an Indian summer in the middle of the winter,
like a hard candy with a surprise center.
How do I get better once I’ve had the best?
You said there’s tons of fish in the water, so the waters I will test".
(Thinking of you, Kathy Perry)
lunes, 10 de enero de 2011
Maucha
"How insensitive I must have seemed
when he told me that he loved me".
Era una hermosa mujer morena de cabello largo y negro parada al centro del escenario vestida de gala. Me quedé paralizada; nunca me había sentido así por nadie. Las notas graves de su voz resonaban en el aire llenando el lugar de magia, de música, de sensualidad y belleza. La noche era pefecta. El escenario estaba enmarcado por un lago artificial a su vez iluminado especialmente para la ocasión: un festival de jazz.
No podía apartar mis ojos de ella. Hubiera querido acercarme, pero ¿qué podría haberle dicho una mocosa pseudo-violinista de 19 años que sólo sabía de jazz lo que su veterano novio guitarrista le había enseñado?
No entendí lo que esa noche descubrí de mí misma hasta muchos muchos años después.
"...How he must have asked
could I just turn and stare in icy silence.
What was I to do?
What can you do
when a love affair is over?"
Insensatez. Carlos Jobim.
jueves, 9 de diciembre de 2010
8 semanas
14 cosas que he aprendido en estas 8 semanas:
1.Amo bailar
2. Sólo cocino para quien amo
3. Tener menos a veces es tener más
4. Detesto hacer cosas por obligación
5. La única que se murió de amor es Alfonsina
6. Es mucho más fácil cargar las cosas entre dos
7. Sin importar qué o cómo, todo irá bien, siempre
8. La mente puede ser el peor y más cruel enemigo
9. El amor puede transmitirse por medio del teléfono
10. Ir al súper después de un divorcio es la peor actividad del mundo
11. La verdad es un lujo que puede uno permitirse conforme se envejece
12. La sensación de paz es casi –casi- tan placentera como un buen orgasmo
13. Mi necesidad de agradar es mi maldición personal y la soberbia mi peor defecto
14. Es un mito que la manzanilla desinflama los ojos después de una sesión de llanto
viernes, 3 de diciembre de 2010
Malditas recaídas
“Me hiere el ruido de los automóviles.
Perdí mi oxígeno y mi voluntad.
Mientras avanza el dolor un kilometro más
yo me quedo y tú te vas.
En esta noche de estrellas inmóviles
tu corazón es alérgico a mí;
no late ni por error
un milímetro atrás,
respiro en un congelador y no saldré jamás.
Ya no curaré tu soledad
cuando duerma la ciudad.
No estaré para oír
tus historias tontas.
No, porque tienes miedo de sentir,
porque eres alérgico a soñar.
Y perdimos color
porque eres alérgico al amor.
Voy caminando en tormentas eléctricas
buscando algún territorio neutral
donde no escuche de tí,
donde aprenda a olvidar,
a no morir y a no vivir
tan fuera de lugar.
Ya no curaré tu soledad
cuando duerma la ciudad.
No estaré para oír
tus historias tontas.
No, porque tienes miedo de sentir,
porque eres alérgico a soñar.
Y perdimos color...
Sabes, no voy a cuidar tus pasos.
No te puedo defender de tí.
Ya no curaré tu soledad
cuando duerma la ciudad.
No estaré para oír
tus historias tontas.
No, porque tienes miedo de sentir,
porque eres alérgico a soñar.
Y perdimos color
porque eres alérgico al amor”.
Alérgico al amor. Anahí.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Moving on
"Deja de adquirir cosas, no te vas a quedar".
Lo escuché fuerte y claro una tarde que llegué con los brazos cargados de cosas compradas para mejorar mi nuevo hogar. Al principio pensé que era yo misma quien me lo decía. Me sentía triste y perdida y con irrefrenables deseos de volver a casa, a mi ciudad, al amor incondicional de mi familia y amigos. Días después me convencí de que podía lidiar con esta ciudad, con la soledad y con la tristeza por mi misma, más aún con otra mujer susurrándome al oído -no sin dobles intenciones, claro- lo hermosa, inteligente y valiosa que soy.
Hoy estas palabras resuenan en mi mente nuevamente, sólo que mis ganas de huir a casa, me necesidad de ocultarme en los brazos de alguien que me ame y mis ganas de castigarla con mi mudanza, han desaparecido.
No sé si mi mente mi traiciona, no sé si me mudaré a otra ciudad o cuándo será eso, lo que sí se es que no voy a comprar nada más.
I really need to move on.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Para tí
Cogiste con ella en nuestra cama.
La cama en la que pasamos tantos momentos de placer; en la apenas hace unos días llorábamos la una por la otra.
Usaste nuestras sábanas, esas rojas que compramos hace años en un viaje a El Paso, Tx. cuando nos queríamos, cuando todo era excitante y divertido.
Usaste mi almohada, esa nueva que compré para cuando tu mamá viniera de visita, en la que he puesto mi cabeza en las noches en las que, fantaseando con regresar el tiempo, me he quedado a dormir, como una amiga, como una visita.
La colcha azul sobre la que cogiste la compraste para nuestra cama queen size de Torreón ¿recuerdas? Azul porque yo estaba necia con encontrar una colcha azul- verde que sólo existe en mi imaginación.
Usaste mis velas. Las muchas velas de colores que compré para adornar toda la casa, en una de mis muchas compras compulsivas que tanto te desesperaban.
Todas estas pueden parecerte simplemente cosas. Pero eran nuestras cosas. Cada una con su historia, cada una impregnada con un poco de mí y de mi amor por tí.
Esa casa en la que vives y que compartimos por tan poco tiempo está llena de mi. Algunas de mis cosas siguen ahí: los sartenes que usé para cocinarte, las toallitas del baño que yo elegí, el vinagre de vino tinto que quién sabe para qué receta compré, los últimos nopalitos que te preparé mientras regresaba. Mi esencia sigue ahí. No creo que lo entiendas ahora pero pisoteaste todo lo que de mí te regalé; de verdad no te reconozco.
Se que algún día voy a estar agradecida contigo por todos los buenos momentos que compartimos pero no hoy. Hoy lo único que siento es coraje, tristeza, incredulidad y una muy profunda decepción.
A partir de hoy dejaste de existir para mí.
La cama en la que pasamos tantos momentos de placer; en la apenas hace unos días llorábamos la una por la otra.
Usaste nuestras sábanas, esas rojas que compramos hace años en un viaje a El Paso, Tx. cuando nos queríamos, cuando todo era excitante y divertido.
Usaste mi almohada, esa nueva que compré para cuando tu mamá viniera de visita, en la que he puesto mi cabeza en las noches en las que, fantaseando con regresar el tiempo, me he quedado a dormir, como una amiga, como una visita.
La colcha azul sobre la que cogiste la compraste para nuestra cama queen size de Torreón ¿recuerdas? Azul porque yo estaba necia con encontrar una colcha azul- verde que sólo existe en mi imaginación.
Usaste mis velas. Las muchas velas de colores que compré para adornar toda la casa, en una de mis muchas compras compulsivas que tanto te desesperaban.
Todas estas pueden parecerte simplemente cosas. Pero eran nuestras cosas. Cada una con su historia, cada una impregnada con un poco de mí y de mi amor por tí.
Esa casa en la que vives y que compartimos por tan poco tiempo está llena de mi. Algunas de mis cosas siguen ahí: los sartenes que usé para cocinarte, las toallitas del baño que yo elegí, el vinagre de vino tinto que quién sabe para qué receta compré, los últimos nopalitos que te preparé mientras regresaba. Mi esencia sigue ahí. No creo que lo entiendas ahora pero pisoteaste todo lo que de mí te regalé; de verdad no te reconozco.
Se que algún día voy a estar agradecida contigo por todos los buenos momentos que compartimos pero no hoy. Hoy lo único que siento es coraje, tristeza, incredulidad y una muy profunda decepción.
A partir de hoy dejaste de existir para mí.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Sin título
A veces cuando pasas por un momento difícil sientes que cada frase dicha en una película, cada canción que se escucha en la radio, cada libro y todo aquello que pueda transmitir una idea ocultan un mensaje sólo para ti. Literalmente sientes que el universo, Dios o Yemayá tratan de decirte algo, bueno, no sólo decirlo, GRITARLO. Hoy vi una película que poco - o nada- tenía que ver conmigo y mi historia y por alguna condenada razón me dejó con la certeza clavada en la mente de que la vida es demasiado breve -¿mensaje divino? ¿autoterapia barata? ¿las voces de mi cabeza?-.
Me puso a pensar en que la vida es dolor y es gozo, y es amor y desamor y cada instante es perfecto y sagrado. Me dieron ganas de dejarme de mariconadas -o marimachadas-, agarrarme los ovarios y seguir adelante. Puedo pasarme los 6 meses a 1 año -según los expertos- llorándo por los rincones a mi "muerto" o me puedo adelantar algunas etapas y vivir de una chingada vez.
No sé, tal vez sea sólo un momento del tipo "acabo-de-salir-de-un-curso-motivacional-y-me-como-al-mundo-yo-solita" pero por ahora, ya me dio flojera seguir chillando.
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